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Cómo funciona el impuesto de transmisiones patrimoniales

Comprar una vivienda de segunda mano en España implica mucho más que negociar el precio o conseguir una buena hipoteca. Uno de los factores que más condiciona el presupuesto final es el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), un tributo que puede variar de forma notable dependiendo de la comunidad autónoma donde se realice la operación. 

En un contexto de precios elevados y mayor exigencia de ahorro previo, entender cómo funciona este impuesto y cómo afecta a cada territorio se ha vuelto imprescindible para quienes están pensando en comprar casa.

Qué es el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales 

El Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) es un tributo que grava la compra de viviendas de segunda mano y otras transmisiones de bienes entre particulares. Aunque se trata de un impuesto estatal, su gestión y regulación están cedidas a las comunidades autónomas, lo que significa que cada una fija sus propios tipos impositivos y bonificaciones. 

El impuesto lo paga el comprador y se calcula aplicando un porcentaje sobre el valor de la vivienda, que actualmente suele ser el mayor entre el precio escriturado y el valor de referencia del Catastro.

El ITP representa uno de los mayores gastos asociados a la compra de una vivienda usada, junto con la notaría, el registro y la gestoría. En muchos casos, este impuesto puede suponer decenas de miles de euros, lo que lo convierte en un elemento clave a la hora de planificar la operación y calcular el ahorro necesario antes de solicitar una hipoteca.

Cómo varía el ITP según la comunidad autónoma

Uno de los aspectos más relevantes del ITP es que su importe cambia significativamente en función de la comunidad autónoma. En 2025, los tipos generales en España oscilan aproximadamente entre el 6% y el 13%, dependiendo del territorio y del valor del inmueble. 

Comunidades como Madrid mantienen uno de los tipos más bajos del país, mientras que otras regiones aplican porcentajes más elevados o sistemas progresivos por tramos que encarecen especialmente las viviendas de mayor precio.

Esta diversidad fiscal hace que una misma vivienda pueda tener un coste final muy distinto solo por estar ubicada en una comunidad u otra.

Reducciones y bonificaciones

A pesar de los tipos generales, la normativa autonómica contempla en muchos casos reducciones del ITP destinadas a facilitar el acceso a la vivienda a determinados colectivos. Estas reducciones pueden suponer un alivio fiscal importante, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por cada comunidad.

Es habitual que los jóvenes que compran su primera vivienda habitual puedan acceder a tipos reducidos, especialmente si no superan ciertos límites de edad, renta o precio del inmueble. 

Del mismo modo, las familias numerosas y las personas con discapacidad suelen beneficiarse de condiciones fiscales más favorables, al igual que quienes adquieren viviendas de protección oficial o inmuebles destinados a residencia habitual. Estas reducciones pueden situar el tipo efectivo del ITP varios puntos por debajo del tipo general.

No obstante, es importante tener en cuenta que estas bonificaciones no se aplican de forma automática y que cada comunidad establece sus propios criterios. Por este motivo, analizar cada caso de manera individual resulta fundamental para saber si se puede acceder a un tipo reducido y calcular correctamente el coste real de la operación.

Cataluña y Madrid: dos modelos fiscales muy distintos

La diferencia entre comunidades se ha puesto especialmente de relieve tras una reciente información publicada por El Economista, que destaca que la compraventa de vivienda usada en Cataluña puede tributar más del doble que en la Comunidad de Madrid. 

En el caso catalán, el ITP se sitúa en torno al 10% y puede incrementarse en función del valor del inmueble, mientras que en Madrid se mantiene un tipo fijo del 6%, uno de los más bajos de España.

Esta diferencia tiene un impacto directo en el coste final de la operación. En una vivienda de precio medio, la brecha fiscal puede traducirse en miles de euros adicionales solo en impuestos. 

Esta situación refuerza el peso de la fiscalidad autonómica como un factor determinante a la hora de decidir dónde comprar vivienda, especialmente en un momento en el que el acceso al mercado inmobiliario es cada vez más exigente desde el punto de vista financiero.

Qué debe tener en cuenta el comprador de vivienda

Más allá de las comparaciones entre territorios, el mensaje clave para el comprador es que el ITP debe formar parte del cálculo global de la operación desde el primer momento. 

No se trata solo de saber cuánto cuesta la vivienda o qué cuota hipotecaria se puede asumir, sino de entender cómo los impuestos y gastos asociados influyen en el ahorro previo necesario y en la viabilidad de la compra.

Conocer el tipo aplicable en cada comunidad, las posibles bonificaciones y el valor real sobre el que se calculará el impuesto permite evitar sorpresas y tomar decisiones más informadas. En este sentido, contar con asesoramiento especializado resulta especialmente útil para adaptar la financiación a la realidad fiscal de cada territorio.

En hellofinca acompañamos a los compradores durante todo el proceso de compraventa, ayudándoles a entender no solo el mercado y el valor real de la vivienda, sino también el impacto de los impuestos y gastos asociados.
Analizar correctamente el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, conocer las posibles bonificaciones y planificar la compra con visión global permite avanzar con tranquilidad y seguridad.