¿Cuánto dinero puedo pedir al banco según mis ingresos?
Si estás pensando en comprar una vivienda, lo primero que muchos se preguntan es: ¿Cuánto dinero me dará el banco para la hipoteca? Esta duda no es casualidad. La capacidad de endeudamiento condiciona no solo el precio de la casa que puedes buscar, sino también tu tranquilidad financiera en los próximos años.
Entender cómo los bancos analizan tus ingresos es clave para planificar bien y evitar sorpresas al solicitar financiación.
Qué revisa el banco antes de decir “sí”
Lejos de basarse únicamente en tu nómina, las entidades financieras evalúan tu perfil completo para determinar si eres un candidato viable para una hipoteca.
Uno de los pilares de este análisis es la capacidad de endeudamiento, es decir, qué parte de tus ingresos puede destinarse con seguridad al pago de una cuota mensual.
Según recomendaciones de nuestros expertos y del propio Banco de España, se considera prudente que la cuota hipotecaria no supere entre el 30% y el 35% de tus ingresos netos mensuales. Esto significa que, si tienes ingresos netos de 1.500€, destinar más de 450–525€ al pago mensual puede ser considerado un riesgo mayor para la entidad y para tu economía personal.
En la práctica, los bancos no solo miran cuánto te costará la hipoteca cada mes, sino todas las deudas que ya tengas.
Para evitar situaciones de sobreendeudamiento, existen criterios ampliamente utilizados en el sector financiero, como la llamada regla 28/36, que recomienda que la suma de todos tus pagos mensuales (hipoteca, préstamos personales, financiación del coche o tarjetas) no supere aproximadamente el 36% de tus ingresos netos mensuales.
De este modo, la entidad se asegura de que, tras pagar tus deudas, sigues teniendo margen suficiente para afrontar los gastos del día a día y posibles imprevistos.
Qué más tiene en cuenta el banco
Además de los ingresos y del porcentaje máximo de endeudamiento, los bancos analizan otros factores que influyen directamente en cuánto dinero están dispuestos a prestarte y en qué condiciones.
Uno de los más relevantes es la estabilidad laboral. No es lo mismo tener un contrato indefinido con varios años de antigüedad que un contrato temporal reciente, aunque el sueldo sea el mismo. En el caso de los autónomos, las entidades suelen fijarse en la regularidad de los ingresos y en la evolución del negocio durante los últimos años.
También se tiene muy en cuenta la edad del solicitante, ya que la mayoría de bancos establecen que la hipoteca debe estar completamente pagada antes de los 70 o 75 años. Esto significa que, a mayor edad, menor plazo y, por tanto, menor importe máximo de hipoteca, incluso con ingresos elevados.
El plazo de la hipoteca cambia mucho la cantidad que puedes pedir
Un aspecto clave que muchos compradores pasan por alto es que el plazo influye tanto como el sueldo. Con los mismos ingresos, una hipoteca a 30 años permite una cuota mensual más baja que una a 20 años, lo que puede traducirse en un capital mayor concedido. Sin embargo, alargar el plazo también implica pagar más intereses a lo largo del tiempo.
Por eso, cuando el banco calcula cuánto puede prestarte, no solo mira tus ingresos actuales, sino si esa cuota seguirá siendo asumible en el futuro. El objetivo es evitar situaciones en las que una hipoteca aparentemente cómoda hoy se convierta en una carga difícil de asumir dentro de unos años.
Ahorros: el límite silencioso de muchas hipotecas
Aunque tus ingresos permitan asumir una cuota elevada, existe otro freno habitual: los ahorros disponibles. En la mayoría de los casos, el banco no financia más del 80% del valor de la vivienda, lo que obliga al comprador a aportar al menos un 20% del precio más los gastos asociados a la compra.
Esto provoca una situación frecuente: personas con ingresos suficientes para pagar una hipoteca alta, pero que no pueden acceder a viviendas más caras porque no cuentan con el ahorro previo necesario.
Por eso, saber cuánto dinero puedes pedir al banco no depende solo de tu sueldo mensual, sino también de tu capacidad de ahorro acumulada.
Uno de los aspectos que más suele sorprender a quienes se plantean comprar vivienda es que dos personas con el mismo sueldo pueden obtener hipotecas muy distintas. Esto ocurre porque el banco no analiza solo los ingresos, sino el perfil financiero en su conjunto: las deudas previas, el tipo y la antigüedad del contrato, los ahorros disponibles, la edad o incluso si la vivienda será habitual o de inversión. Todos estos factores influyen en el importe final que se concede y en las condiciones de la hipoteca.
Por eso, es importante diferenciar entre lo máximo que el banco está dispuesto a prestar y lo que realmente conviene pedir. Ajustar la financiación a la situación personal y a la capacidad económica real, dejando margen para imprevistos y posibles cambios de ingresos, es clave para que la hipoteca sea sostenible a largo plazo y no se convierta en una carga.
En hellofinca analizamos cada caso de forma personalizada para ayudarte a saber cuánto puedes pedir al banco según tus ingresos reales, y qué opciones tienes para mejorar tu financiación